Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Amigos de la Ópera de Vigo. Festival 1959 (IX)

Fecha de publicación: 11 de noviembre de 2009

Una nueva entrega de este viaje por el Programa de Mano de Rigoletto, ópera representada en Vigo, el 16 de agosto de 1958 dentro del II Festival de Amigos de la Ópera Vigo, y cuyo texto y fotografías venimos incorporando en esta sección de Hemeroteca Musical aquí en Clasica2. Tras la emotiva aria del Duque, que escuchamos en el capítulo anterior, el texto del programa continúa así: 

Virucha en Vigo y la ópera

 

música clásicaRIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI (6)

Entran los cortesanos y le dicen que la amante de Rigoletto ha sido raptada y conducida a Palacio. La narración es uno de los más populares coros de la obra: "Scorrendo uniti remota via". Sale presuroso el Duque y entra Rigoletto que quiere, por la astucia, averiguar qué ha pasado. Finge reír y cantar, pero en su voz hay trémolos de llanto. Los cortesanos se burlan y el bufón, exasperado, les descubre la identidad de la joven: es su hija. La voz de Rigoletto, encendida en ira, increpa duramente a los nobles, para concluir, de rodillas, suplicando piedad. Es el aria: Cortigiani, vil razza dannata.
 
Continuará (...)

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE ÓPERA EN CLASICA2

Cortigiani, vil razza dannata
 
Cortigiani, vil razza dannata,
Per qual prezzo vendeste il mio bene?
A voi nulla per l'oro sconviene,
Ma mia figlia è impagabil tesor.
La rendete o, se pur disarmata,
Questa man per voi fora cruenta;
Nulla in terra più l'uomo paventa,
Se dei figli difende l'onor.
Quella porta, assassini, m'aprite:
 
(Si getta ancora sulla porta che gli è
nuovamente contesa dai gentiluomini;
lotta alquanto, poi ritorna spossato sul
davanti del teatro.)
 
Ah! Voi tutti a me contro venite!
 
(Piange.)
 
Ebben, piango, Marullo signore,
Tu ch'hai l'alma gentil come il core,
Dimmi or tu dove l'hanno nascosta?
È là? È vero? 
Tu taci! perché?
Miei signori perdono, pietate
Al vegliardo la figlia ridate
Ridonarla a voi nulla ora costa,
Tutto il mondo è tal figlia per me.
Pietà, pietà, signori, pietà
Cortesanos, raza vil y rastrera,
¿a que precio vendisteis mi bien?
A cambio de oro nada os repugna,
pero mi hija es un tesoro impagable.
Devolvédmela...o esta mano, 
aunque desarmada, os podría herir;
nada en la tierra asusta al hombre 
cuando defiende el honor de sus hijos.
¡Abridme esa puerta asesinos!
 
(Se arroja de nuevo sobre la puerta
que los cortesanos le impiden
alcanzar, lucha un poco, después
agotado, vuelve hacia delante)
 
¡Ah, todos estáis contra mí!
 
(Llora)
 
Sí, lloro,...  Marullo... señor,
tú que eres noble de alma y corazón,
dime, ¿donde la han escondido?
¿Está ahí, verdad? 
¡Calláis! ¿Por qué?
Señores, perdón, piedad...
devolved su hija a un anciano...
Nada os cuesta devolvérmela,
esta hija lo es todo para mí.
Piedad, señores, piedad;

Manuel López-Benito

 

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