Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Amigos de la Ópera de Vigo. Festival 1959 (XIII)

Fecha de publicación: 15 de marzo de 2010

Llegamos al final de la ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi en este viaje que venimos realizando a través del Programa de Mano que Amigos de la Ópera de Vigo entregó con motivo del II Festival el 16 de agosto de 1959. Dice así el texto impreso: 

El final de la ópera Rigoletto de Verdi

 

música clásicaRIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI (10)

“El Duque continúa el asedio de Magdalena con la escena que constituye el famoso cuarteto, una de las más logradas páginas de la obra, "Bella figlia dell’ amore,.."
 
Rigoletto dice a su desconsolada hija que se vuelva a casa y se ponga un traje de hombre y que se vaya a Verona, adonde irá él al día siguiente. Gilda sale, y Rigoletto y Sparafucile conciertan la muerte del visitante, entregando el bufón al bravo una bolsa  con dinero. 
 
El matón entra de nuevo en la hostería y dice a Magdalena, que conversa con el Duque, que disponga una habitación donde al apuesto caballero pueda pasar la noche. Sparafucile conduce al Duque a ver la estancia, y Magdalena, sola, se lamenta del fin que va a tener el pobre y apuesto joven. La tempestad, que desde el comienzo del acto amenaza caer sobre la ciudad, comienza a dejar sentir sus efectos. 
 
Vuelve Sparafucile y Magdalena quiere conmover a su hermano para que no cumpla el trato hecho con Rigoletto y salvar así al caballero. En esto, llega Gilda, ya vestida de hombre. Magdalena insiste con el bravo y le propone matar al bufón. Sparafucile se indigna, porque tiene su código, y él es un asesino, pero no un ladrón ni un bandido. Entonces deciden dar muerte al primer forastero que llegue al mesón. Gilda, que escucha esto, se dispone a morir, ya que está convencida de que el Duque nunca la amará. Llama a la puerta del mesón, y Sparafucile consuma el crimen. Toda la escena constituye un hermoso terceto. 
 
Rigoletto llega, dispuesto a saborear su venganza. Su tremendo soliloquio es una página inspirada, que interrumpe la llegada de Sparafucile, que entrega al bufón un saco en el que va encerrado el cuerpo del asesinado. Y cuando el corcovado se regocija con su bárbara venganza, la voz del Duque, cantando dentro “la donna é mobile”, sobresalta a Rigoletto, que registra el saco y descubre, horrorizado, a su propia hija. La última escena es el dúo "Lasso in cielo", que termina con la muerte de la joven, sobre cuyo cadáver cae derribado el bufón, clamando "Ah, la maldición.”

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE ÓPERA EN CLASICA2 

Oigamos el dúo final de esta preciosa ópera, cuyo libreto bilingüe acompaño. Emocionante dúo entre padre e hija. Gilda canta delicadamente acompañada por la flauta que tanto perfiló el personaje a lo largo de la obra. Las notas agudas son una evocación del cielo al que se dirige en busca de su madre que no llegó a conocer. Y el drama se completa con el desgarrador grito de Rigoletto "¡Ah la maldición! "
 
Manuel López-Benito

V'ho ingannato colpevole fui     

GILDA
V'ho ingannato colpevole fui
L'amai troppo ora muoio per lui
 
RIGOLETTO
(Fra sè)
Dio tremendo! 
Ella stessa fu colta
Dallo stral di mia giusta vendetta!
 
(Ai Gilda)
 
Angiol caro mi guarda, m'ascolta
Parla parlami, 
figlia diletta.
 
GILDA
Ah, ch'io taccia! a me
a lui perdonate
Benedite alla figlia, o mio padre
Lassù in cielo vicina alla madre
In eterno per voi pregherò.
 
RIGOLETTO
Non morir mio tesoro pietate
Mia colomba lasciarmi non dei
Se t'involi qui sol rimarrei
Non morire o ch'io teco morrò!
 
GILDA
Non più a lui perdo nate
Mio padre Addio!
 
(Muore.)
 
RIGOLETTO
Gilda! mia Gilda!È morta!
Ah la maledizione!
 
(Strappandosi i capelli cade sul 
cadavere della figlia.)
 
GILDA
Os he engañado... La culpa es mía...
¡Lo amaba... y ahora muero por él!
 
RIGOLETTO
(Para sí)
¡Oh, Dios terrible! 
¡Ella ha sido herida 
por los dardos de mi venganza!
 
(A Gilda)
 
Mi ángel bien amado, 
mírame, escúchame,...
¡Habla, háblame, hija adorada!
 
GILDA
¡No me hagáis hablar! 
perdonadme a mi... y a él...
Bendecid a vuestra hija, padre mío...
Allá en el cielo, cerca de mi madre,
rezaré por vos eternamente.
 
RIGOLETTO
No te mueras tesoro mío...piedad!
Paloma mía... no debes dejarme,
¡Si tú te vas, quedaré solo aquí!
¡No te mueras... o yo moriré contigo!
 
GILDA
Es el fin... perdonadle...
Padre mío... ¡adiós!
 
(Ella muere)
 
RIGOLETTO
¡Gilda! ¡Gilda mía!... ¡está muerta!
¡Ah, la maldición!
 
(Él se derrumba sobre el cuerpo 
de su hija)
 

 

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