Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Caravaggio y la Música (2)

Fecha de publicación: 25 de abril de 2012

LA MÚSICA CLÁSICA Y LA PINTURA. Tal como prometí en el capítulo anterior de La Música Clásica y Caravaggio analicemos hoy el cuadro del Concierto de Caravaggio fechado en los años 1595-1596. La iconografía musical procedente de la pintura a lo largo de los siglos es fuente de información valiosísima y en los cuadros musicales de Caravaggio no nos defrauda en absoluto. 

El Concierto de Caravaggio en Clasica2

 

Música clásicaLA MÚSICA CLÁSICA Y LAS ARTES VISUALES 

Uno de los primeros rasgos que debemos subrayar cuando los contemplamos es el tratamiento preciso que de las partituras realiza el pintor. Éstas, que veremos omnipresentes en los cinco cuadros, reproducen, de manera realista y notarial, el compás, las notas musicales y el texto de las canciones. Recordar que, probablemente, estas partituras se encontrasen a disposición de Caravaggio de entre el amplio catalogo que de las mismas poseía su mecenas el cardenal Francesco Maria del Monte, y seguramente fueron estas las sugeridas por el mismo para ser incorporadas al lienzo. 
 
En el cuadro aparecen tres ejemplos de partituras. Una la sujeta el cantante que nos da la espalda; la segunda está sobre la mesa en la que se sienta éste, en primer plano, con una hoja volante que da sombra a la página de la izquierda en un típico tratamiento del contraluz de Caravaggio, y que representa, con la utilización del escorzo, dos de los recursos expresivos del pintor. La tercera está debajo del violín.  
 
Si pudiéseis ver el cuadro en directo, o con una mejor reproducción de la que puedo proporcionaros, observaríais que en la que tiene el cantante en la mano lleva la inicial B, en tipo florido y que hace referencia al compositor o a la primera palabra del texto. Está primera partitura es para contralto. La segunda, para tenor, incorpora la inicial P, y de la tercera, sin clave ni inicial legible, nada podemos decir.
 
La segunda característica destacable de este magnífico lienzo musical hace referencia a los músicos y a su número. Son al menos tres, estando uno de ellos, el violinista, de nuestro lado del lienzo. Efectivamente. Fijaros que con el recurso de que las dos figuras centrales nos miren directamente a nosotros, los espectadores del lienzo, hace que nos introduzcamos en el ambiente del cuadro y que este se amplíe más allá de sus límites físicos. 
 
La ilusión ambiental hace como si ese violinista, uno de nosotros, estuviese llamando la atención de sus dos compañeros mientras el cantante estudia absorto su particella. Fijaros también que la actitud de los músicos es previa a la interpretación, lo que ayuda a sentir que el violinista está de este lado. Y es así porque uno de ellos está afinando un laúd de siete órdenes, y el otro, en el que algunos críticos han querido ver un autorretrato del pintor, sostiene una flauta pastoril o un cornetto. No tocan. Atienden.
 
El cuarto personaje tiene que ver y entronca con la filosofía de la música. Este no es real. Es un joven alado, cual si de Cupido se tratase. Sostiene un racimo de uvas,- símbolo de Dionisio-, dios griego, o Baco, en la versión romana, íntimamente ligado al ethos musical del desenfreno y del erotismo sensual que la música puede llegar a producir; música dionisíaca o propia de las bacanales que vimos en su día en La Historia de la Música Clásica en Grecia y en Roma. Este cuarto personaje da sentido al tipo de música, a su carácter y a su motivo. Es su esencia, y Caravaggio nos lo ofrece, colateralmente, pero presente. 
 
A continuación de este cuadro Caravaggio volverá al tema báquico con el cuadro Baco coronado de racimos y que se encuentra en el Palacio Uffici de Florencia, lo que abunda en la idea de esta característica lúdica en la Roma finisecular del XVI. 
  
Toda esa información nos ha legado en este cuadro Caravaggio, lo que permite hacernos una idea más concreta de la música en ese interregno entre la polifonía renacentista y la nueva estética que, como mancha de aceite, se extiende por Europa y que llamamos Barroco en general y Música Barroca en particular. (Continuará...)
 
Manuel López-Benito

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE MÚSICA CLÁSICA EN CLASICA2

Para amenizar la contemplación del cuadro, ahora mucho más informados que ayer, os propongo que escuchemos el Aria di Fiorenza de Giovanni Battista Buonamente. ¡Dos placeres en uno!
 

Aria di Fiorenza de Giovanni Battista Buonamente.   

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Manuel López-Benito

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